Un
amigo me enseñó que hay cosas que valen la pena "escandalizarlas" y otras no. Que no todo lo que aparenta valer, lo vale. En sí, que nos preocupamos muchas veces por idioteces ya que el mundo no gira en torno a corazones rotos, ni gente falsa, comentarios de sobra, el mundo no gira al rededor de nuestro ombligo.
Así, entendí que el poder de un abrazo y una sonrisa son infinitos... son el mejor gesto que se puede regalar. Y las lágrimas no se las merece cualquiera, no al menos que sean de risa.
Este amigo, me demostró que bajo la lluvia se puede disfrutar igual... y que siempre después sale el Sol.
Siempre. No importa cuánto dure la tormenta o lo gigante de la nube... esa estrella de fuego es mucho más grande.
Las sonrisas son un Sol. Iluminan el rostro de cualquier persona.
Las lágrimas son esas nubes o lluvia, no son eternas... nos deshidrataríamos sino.
Las alegrías se festejan, se comparten y las penas se combaten... después se las lleva el viento con forma de recuerdo y quedan en nosotros como fuerza.
Otra
persona me enseñó que hacerse valer no es sinónimo de gritos, sino de demostrar que somos buenas personas, que somos capaces de amar. Cosa que hoy en día, está difícil.
Hacer que las personas nos valoren se consigue con diálogo, con buenas acciones, reaccionando con moral. Siendo amigo y hermano cuando corresponda. Demostrar lo bueno que tenemos e intentar potenciarlo.
Otro
amigo más, dijo cosas de mi que yo no conocía... pero son ciertas. A veces es importante saber como nos ven los demás, ellos ven asperezas (que se pueden limar) que nosotros no... para mejorarlas.
Y otras gentes me demostraron que no todo lo que brilla es oro, que donde ven una chance se lanzan sin pensar en si está bien o está mal, si la otra persona piensa igual. Que la comunicación es esencial, así como tener más personas al rededor... careciendo de compañía no podes demostrar la humanidad que llevas en vos (compartir, escuchar, comunicarte, etc.). Hay quienes en su momento maldije, pero al cabo de un tiempo les puedo agradecer algo;
de todas las personas se aprende.
Una mala persona dejó en claro que no se puede confiar en todos, que hay algunos que se abusan de la confianza porque no saben valorar. Dicha persona, logró que hoy por hoy yo no me calle tanto como antes y que sea más liberada... Aprendí a superar más rápido.
Los dolores no deben quedarse, esas malas personas mucho menos.
Yo por mi cuenta, tomé de todo un poco... e implemento algo sencillo: simpatía y completa sinceridad.
Aprendo rápido, mucho más con los errores y no me arrepiento jamás.
Carpe Diem nomás.