Alguna parte del mundo, en el momento justo.
Querida persona,
Han pasado las horas necesarias, ni de más ni de menos , como para recapacitar todo lo acontecido. Me han dicho que cada lección requiere su tiempo, a veces por la complejidad de ésta y otras tantas (la mayoría) por el aprendiz; es en mi caso que he sido un alumno terco pero a todos nos llega a iluminar el poder saber ¡Qué alivio!
¿Sabes? he estado consultando con la almohada y coincidimos con ella en que aquí hay solo una solución: soltar.
Será que queremos aferrarnos a cosas para sentirnos estables, pues... lo estable es lo que se mantiene fijo, ¿verdad? Pero no es así, ese no es el camino por el que he optado. Lo siento pero no quiero estabilidad.
A mi me atrapa la rutina y siento morir algo poco a poco, tan lento que casi no se nota hasta que llega a su final. La monotonía me tensa, me es trágica, me es insana, me genera rechazo. Yo prefiero la libertad de lo inestable, lo divertido de hallar algo nuevo cada día, vivir las cosas como si mañana no fuesen a pasar de nuevo, lo improbable es lo que me revitaliza cada amanecer. Admito, sí, que tengo cosas estables pero en ellas -que son pocas- resolví buscar lo distinto, lo que hace único a ese algo.
He concluido, también, que los recuerdos son bellas películas que guardadas quedan en una enorme biblioteca, infinita como el Universo y con tantos estantes como memorias. Puede suceder que algo presente nos lleve de viaje a un recuerdo pero de todos modos ese quedará allí, quieto. Y no hay que atarse a esos, hay que usarlos como puente, como la fuente de sabiduría que son.
Ten en cuenta que forman parte de cada uno, hay compartidos e individuales pero creo yo que cada quien los clasifica según su gusto; ten en cuenta que no todo significa lo mismo para todos, hay recuerdos que se asoman muy de vez en cuando y ya no se sienten como ayer. Se los mira distinto, incluso a veces ni siquiera se aprecian. Además, de que hay infinidad de desatadores. Inimaginable.
Entonces, soltemos. Liberemos a los otros y liberémonos a nosotros mismos. Seamos sanos, crezcamos, seamos inteligentes.
Perdonemos. Eso que tanto me ha costado a mi, perdonar.
Donde empezó mi perdón, terminó nuestra culpa y comenzó mi felicidad. Ojalá la tuya también.
Atte.: un alumno.
Honestamente me parece magica tu forma de ver el mundo
ResponderBorrarGracias 🤗
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