Aquí me tienes, abierta mi alma de par en par... indefensa, débil, pequeña, en tus manos. Tuya.
Aquí me tienes, despojándome de todo. Despojándome de mi.
Tengo sólo esto, esto que es mi todo... mi ser, mi corazón, mis sentimientos, mis sueños para soñarlos con vos.
¿Acaso es poco? Dudo de ello. No creo que sea poco, el alma... si bien no es tangible es eso que perdura de nosotros. Te la regalo, porque es mi único tesoro. Lo único que me quedará cuando todo se borre.
Tómalo, déjalo pero no me enredes en dudas. No puedo hacer dicho regalo en vano, "dale a quien ames el poder de destruirte, no lo hará" me dijeron una vez... Te pido por favor que no lo hagas.
No creo que todo esté escrito, no es como lo que acá aparece que primero se plasma en una hoja y después recae donde se lo ve. Más bien tengo la creencia de que somos imanes caminando por la vida, que si estamos bien atraemos cosas lindas y sino será al revés. Soy lo que doy, recibo lo que doy. Me cruzo con más gente que hace lo mismo.
jueves, 18 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
Hoy me inspiré en vos, en eso que llamo "recuerdos latentes".
Hoy me inspiré en vos, no en canciones ni amores de película. Porque nosotros somos uno de esos.
Tomé aire, cerré los ojos... viajé en el tiempo, recordé.
Volví a vernos caminando tomados de la mano, simplemente planeando el futuro con el presente que teníamos en las manos. Tan nuestro como el aire... imposible de dominar por completo.
Nos vi, enamorados. Como adolescentes pensando en ser adultos, enamorados. Ilusionándonos.
Y me quedé ahí, en ese paisaje que juramos iba a ser nuestro algún día... una cabaña, una casa de verano. Un respiro lleno de paz y naturaleza en donde huir del mundo para vivir el nuestro como si no existiera un mañana.
Pero allí quedó todo, en ilusiones.
Hoy me inspiré en vos, no en canciones ni amores de película. Porque nosotros somos uno de esos.
Tomé aire, cerré los ojos... viajé en el tiempo, recordé.
Volví a vernos caminando tomados de la mano, simplemente planeando el futuro con el presente que teníamos en las manos. Tan nuestro como el aire... imposible de dominar por completo.
Nos vi, enamorados. Como adolescentes pensando en ser adultos, enamorados. Ilusionándonos.
Y me quedé ahí, en ese paisaje que juramos iba a ser nuestro algún día... una cabaña, una casa de verano. Un respiro lleno de paz y naturaleza en donde huir del mundo para vivir el nuestro como si no existiera un mañana.
Pero allí quedó todo, en ilusiones.
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