Había una niñita en un cumpleaños, como cualquier otra. Ya no tan arreglada como su madre la había dejado, sino bastante despeinada, con las hebillas algo flojas... empero su cara de alegría, sostenida a pesar del cansancio, lo justificaba todo.
Es que los grandes irán a los cumpleaños a comer, comer gratis. Pero los niños, esos sí que festejan. Ellos realmente saben hacer de cada sitio una fiesta, una aventura, un verdadero recuerdo, una anécdota digna de ser contada muchas veces.
Mientras algunos padres conversaban sobre el curso, las maestras, las clases perdidas y otras cosas de los grupos de "mamis y papis", los pequeños se dedicaban a jugar. Solo jugar.
En ese mundo, la imaginación hace lugar a todas las reglas, a todos los paisajes, los roles, las trampas y por qué no... imitaciones.
Los bajitos a veces imitan, copian, quieren ser como ¿Y quién no piensa así también en la vida adulta?
Y allí, en un costado de toda la escena, había dos adultos pero no tan grandes, conversando.
- Me encantaría hacer como estos nenes, un berrinche y todo solucionado. Es tan fácil.
- No a todos se le soluciona todo con berrinches, Camila. Otros aprenden que no es como ellos piden, no son todos caprichosos.
- ¿Me estás diciendo caprichosa, o me parece a mí? Respondió con una sonrisa entre dientes.
- ¡No! Jaja. Me hacés reír Camila, no te dije caprichosa, ¿vos crees que lo sos?
- Mmm... depende en qué (tocándose la pera con el dedo índice).
- Dale, contá lo que querés contar. Sino busco a Rami y me voy. Amenazó.
Tres segundos después, se escuchó con anhelo y un poco de duda:
"Nada, creo que con Rodrigo las cosas siempre pudieron ser diferentes. Como que si nos hubiésemos dado otra chance más, capaz estaríamos los dos acá comiendo en paz, re felices, ¿viste? Yo era feliz ahí, después no sé qué pasó..."
Y una respuesta bastante efusiva, muy frontal, fue dada:
"A mí deberían pagarme por esto. Si me dieran unos pesos por cada vez que me decís lo mismo, me gasto en responder y recordarte qué pasó... ya sería millonaria".
- Ay! Lucía, qué mala. Yo no te echo en cara cada vez que me decís algo que ya hablamos.
- No te echo en cara, Camila. Hay cosas que la verdad, si no querés entenderlas no las entiendas. Pero a mí dejame de dar vueltas con el tema Rodrigo porque no vas a conseguir la respuesta que querés, no conmigo.
- ¿A ver, cuál?, respondió Camila con una sonrisa colmada de picardía. Sabiendo la respuesta.
- "Y probá de nuevo", contestó Lucía haciendo la mímica de las comillas con sus dedos.
- No te cuesta nada decir eso, son cuatro palabras.
- Cuatro palabras que te condenan, porque no lo vas a hacer del todo hasta que alguien te las diga, ¿o me equivoco? Y otra vez era una respuesta desafiante.
- Yo no lo hago porque hay cosas que capaz no da que pasen de nuevo tal cual fueron, voy a ver. Viste que no ando bien, que tengo temitas míos todavía. Evitando y respondiendo, siempre entre bocados.
- Mirá Cami, ya sabés lo que pasó. Y creeme que a veces no es uno, son los dos. Así que si tanto quisieras que las cosas sean fáciles como le son a los nenes, miralo a Rami... Tiene un globo, y la verdad que se le nota que no lo quiere más. Le es molesto para jugar, encima es competitivo por demás.
Yo porque lo vi hacerlo antes, de hecho haría lo mismo.
- ¿Hacer qué? Dijo girándose a ver al hermano de su amiga.
Lucía lo señaló, le hizo una seña a su amiga para que esperara en silencio y después de tres minutos Ramiro soltó el globo. Y éste voló con el viento.
El pequeño no se sintió mal, de hecho se rió mientras lo vió irse cada vez más alto. Festejó aquello y salió corriendo rápido al encuentro con sus amigos para seguir jugando.
¿Ves Camila?, Rami sabe aún con menos de diez años que la solución, está en dejar ir. Seguro que la primera vez no le gustó nada, pero después aprendió que eso no le iba a hacer daño alguno. Y ahí lo ves, estaba contento por tener el globo pero como le impedía hacer todo lo que quería lo dejó. Ahora está más contento que antes.
Los nenes no se limitan tan fácil. Yo más que desear que todo sea tan sencillo como vos crees que es para los nenes, desearía poder aprender como ellos.